Soy espalda.

Si hace cinco años ya nadie visitaba blogs, ¿qué se puede esperar uno ahora? Se han transformado muchas cosas: nos azotó una pandemia mundial que nos confinó a nuestras casas; el problema ambiental está a punto de ser irreversible, hay crisis por todos lados. Hay tantas y tantas cosas con las cuales perder la esperanza. 

Hay quienes dicen, también, que debíamos aprender de esta situación, que "obstáculos son oportunidades" y ese tipo de frases que algunos llevan como mantra y a otros tantos les causan repugnancia.

Por mi parte, estoy mal. No hay que ocultarlo, ¿de quién? Dejé este proyecto hace cinco años y me gustaría pensar que solo fue el blog y no abandoné también mi parte creativa pero no fue así. Esto no tiene estructura; no es un cuento, no es un poema. Quizá sea una reflexión como aquella del sismo y aún así, me voy a galardonar por ser el mejor escrito que he hecho en mucho tiempo. Así que de nuevo, soy ganador, perdedor, jurado y organizador del concurso que me acabo de inventar. "Muchas gracias, señor Erik." "No las de." Diré cambiando ligeramente mi voz. "Nadie más se merece este premio, ni siquiera yo o aquel que somos el mismo."

En fin, que son la 1:47 A.M del jueves 23 de Junio del 2022 (les juro que no planee la fecha) y debo dormir para despertar mañana y tener otro monótono día en mi aburrido, gris y trabajo que me da de comer porque, hasta que no paguen por letra, me quedarás como consuelo y confesionario, mi blog precioso.

Buenas noches.



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